domingo, 5 de julio de 2015

JOSÉ MARTÍ (1853-1895) Y LA EDUCACIÓN

El texto que sigue se publicó originalmente en Perspectivas: revista trimestral de educación comparada (París, UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XXIII, nos 3-4, 1993. págs. 808-821.
©UNESCO: Oficina Internacional de Educación, 1999
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Ricardo Nassif

La vida, la obra y el pensamiento de José Martí pueden ser vistos desde muy diversos ángulos, en la medida en que abarcan una inagotable variedad de aspectos. Nuestro propósito es presenar su perfil como educador y resumir sus principales ideas pedagógicas. Tarea para la cual no tenemos las ventajas de aquellos que investigan o analizan a Martí desde el ángulo privilegiado del excepcional escritor que fue. La grandeza de su estilo está en todo lo que produjo, desde los Versos sencillos hasta el más entusiasta de sus discursos revolucionarios. Lo pedagógico, en cambio, se dispersa aquí y allá, para surgir en el lugar más inesperado. Pero su importancia es tal que su examen se justifica, no obstante ocultarse la mayoría de las veces, detrás de su labor literaria y de su ideario político.

Las ideas pedagógicas

Dos factores han incidido en el parco tratamiento del ideario pedagógico de Martí. En primer lugar “y en esto se identifica con casi todos los constructores de América” el hombre de acción ocultó al hombre de pensamiento, y cuesta no dejarse llevar por el encanto de su perfil humano y poético para penetrar en los vericuetos de lo meramente intelectual. La segunda razón, se relaciona con un determinado modo de comprender “lo pedagógico” a partir de la relación que hoy se establece entre la educación y la vida. Con este enfoque, que era ajeno a la pedagogía de antaño, sin romper la unidad humana que fue Martí, todo lo que hay en él de expresión literaria o de preocupación política puede ayudar a comprenderlo como educador y como pensador de la educación. Poco escribió sobre pedagogía, pero lo bastante como para que resulte imposible hacer su análisis exhaustivo en un perfil como este.

La idea de la educación

De entre las múltiples definiciones que dio de la educación, elegimos ésta: La educación [...] habilitación de los hombres para obtener con desahogo y honradez los medios indispensables de vida en el tiempo en que existen, sin trabajar, por eso, las aspiraciones delicadas, superiores y espirituales de la mejor parte del ser humano” (II, 495). “La educación tiene un deber ineludible para con el hombre [...]: conformarle a su tiempo sin desviarle de la grande y final tendencia humana” (II, 497). “Educar es depositar en el hombre toda la obra humana que le ha antecedido; es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, [...] ponerlo al nivel de su tiempo [...] prepararlo para la vida” (II, 507). “Educar es dar al hombre las llaves del mundo, que son la
Independencia y el amor, y prepararle las fuerzas para que lo recorra por sí, con el paso alegre de los hombres naturales y libres” (I, 1965).
En estas definiciones se encuentran dos ideas centrales de la concepción pedagógica de Martí: la educación es “preparación del hombre para la vida”, sin descuidar su espiritualidad y es la “conformación del hombre a su tiempo”, pudiendo imterpretarse que la educación representa para el individuo la conquista de su autonomía, su naturalidad y su espiritualidad…

La educación como acto de creación

Martí concebía la educación como un acto de amor, según puede comprobarse en su propia vida y en las ideas que manifestó sobre el tema. Para él, el acto pedagógico es una relación concreta de seres humanos alimentada por el amor, creencia que justifica que abogara por el establecimiento de un cuerpo de maestros “misioneros” capaces de “abrir una campaña de ternura y de ciencia” (II, 515), de maestros ambulantes “dialogantes”, y no “dómines”.
Más concretamente todavía, la educación es una constante creación y el agente principal de esa creación es, para Martí, el maestro. Lo dijo poéticamente recordando su estadía en Guatemala: “Yo llegué meses hace a un pueblo hermoso: llegué pobre, desconocido y triste. Sin perturbar mi decoro, sin doblegar mi fiereza, el pueblo aquel, sincero, generoso, ha dado abrigo al peregrino humilde: lo hizo maestro, que es hacerlo creador” (II, 205).

La dimensión social y política de la educación

José Martí tuvo también clara la dimensión social del fenómeno y del proceso educativos, expresada en algunas ideas sobre sociología de la educación constitutiva de verdaderos principios para una política educativa. “De todos los problemas que pasan hoy por capitales, manifiestamente sólo lo es uno; y de tan tremendo modo que todo tiempo y celo fueran pocos para conjurarlo: la ignorancia de las clases que tienen de su lado la justicia” (I, 737). Con estas palabras, nos está proporcionando la clave de su pensamiento socio-político sobre la educación. Si pudo mostrárnosla pensada en categorías de acción, de amor y de creación, ahora la descubrimos en términos más directamente sociológicos, políticos y democráticos.
En esta línea, Martí detectó plenamente una de las ideas que caracterizó a la democracia liberal de América Latina en la segunda mitad del siglo XX: la de “educación popular”. Casi todas sus reflexiones socio-pedagógicas parten de ese tipo de educación como la base del progreso de los pueblos, pero definida con una gran aumpitud: “Educación popular no quiere decir exclusivamente educación de la clase pobre, sino que todas las clases de la Nación, que es lo mismo que el pueblo, sean bien educadas” (I, 853). Esta educación es, por otra parte, el único medio para llegar a la democracia, porque son sus palabras: “un hombre ignorante está en camino de ser bestia y un hombre instruido en la ciencia y la conciencia está en camino de ser Dios, y no hay que dudar entre un pueblo de dioses y un pueblo de bestias” (I, 854). La fe de Martí en la educación, como remedio para los males sociales era ilimitada, pues estaba convencido “como hombre de su época” que sólo en aquélla reside la fuerza, sobre todo si su objetivo es despertar en los hombres el sentido de la solidaridad (cf. II, 510).
La política educativa, en Martí, no pasó de ser pensamiento o ideal soñado por un permanente desterrado que no alcanzó a integrar, ni a pesar en el gobierno de su país. En su concepción de la política educativa, dio preponderancia a los principios de “educación nacional”, “libertad de enseñanza” y “enseñanza obligatoria”, proponiendo una sugestiva inversión del orden de los dos últimos. Para él, sería prioridad la obligatoriedad por encima de la libertad de enseñanza, en la medida en que consideraba que “aquella tiranía saludable vale aún más que esa libertad”.

5 comentarios:

  1. Jose Marti, ilustre poeta y educador latino americano, es hermoso conocer hombres que dedicaron tan humildes pensamientos a la labor de tratar de alcanzar mediante la palabra del castellano de formar una revolución intelectual en todo hombre de América. Compartir esos pensamientos sin egoísmo alguno es verdaderamente apremiante. Me llama la atención que siendo un hombre tan socialista en sus reflexiones sobre el progreso de los pueblos creía en que todas las clases sociales debían evolucionar y progresar en materia de educación,ciertamente con base en esos mismos progresos. Ideas claras e infundadas en todos sus idearios pedagógicos y también relacionadas con con la educación y la vida. Ese afán por conocer el fondo del ser humano y la relación con la pedagogía lo hicieron un excelente hombre de letras. ...

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  2. Jose Marti, ilustre poeta y educador latino americano, es hermoso conocer hombres que dedicaron tan humildes pensamientos a la labor de tratar de alcanzar mediante la palabra del castellano de formar una revolución intelectual en todo hombre de América. Compartir esos pensamientos sin egoísmo alguno es verdaderamente apremiante. Me llama la atención que siendo un hombre tan socialista en sus reflexiones sobre el progreso de los pueblos creía en que todas las clases sociales debían evolucionar y progresar en materia de educación,ciertamente con base en esos mismos progresos. Ideas claras e infundadas en todos sus idearios pedagógicos y también relacionadas con con la educación y la vida. Ese afán por conocer el fondo del ser humano y la relación con la pedagogía lo hicieron un excelente hombre de letras. ...

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  3. “El pueblo más feliz es el que tenga mejor educado a sus hijos, en la instrucción del pensamiento, y en la dirección de los sentimientos. Un pueblo instruido ama el trabajo y sabe sacar provecho de él. Un pueblo virtuoso vivirá más feliz y más rico que otro lleno de vicios, y se defenderá mejor de todo ataque”. José Martí

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  4. Cuando decidimos hablar de José martí y la educación debemos llegar a tomar en cuenta sus pensamientos sobre la educación podemos citar un pensamiento muy importante como es:

    “El que sabe más, vale más. Saber es tener. La moneda se funde, y le saber no. Los bonos, o papel moneda, valen más, o menos, o nada; el saber siempre vale lo mismo, y siempre mucho. Un rico necesita de sus monedas para vivir, y pueden perdérsele, y ya no tiene modos de vida. Un hombre instruido vive de su ciencia, como la lleva en sí, no se le pierde, y su existencia es fácil y segura”. José martí

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  5. La vida y obra de José Martí es una vía permanente para la superación de los docentes. Su pensamiento ligado a la acción ha trascendido los marcos nacionales y constituye una fuente inagotable de conocimientos que permite la elevación de la cultura general. A pesar de no ser un pedagogo nos transmitió un pensamiento muy rico para la educación y la instrucción de nuestros pueblos. Su visión sobre este fenómeno ha contribuido a la crítica permanente de los sistemas educacionales que se han desarrollado en los pueblos latinoamericanos.
    Martí fue un vigoroso propugnador de la enseñanza científica y un crítico tenaz de la educación formalista verbal; memorista, desvinculada de los factores reales de la vida, "Que la enseñanza científica vaya, como la savia en los árboles de la raíz al tope de la educación pública"

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